Dia ferfecto vs dia real”
Vamos a hablar de un fantasma que persigue a casi todas las parejas:
El mito del día perfecto frente a la magia del día real.
Creemos que el día de la boda tiene que ser una película sin fallos. que el clima sera idílico, que los niños de las arras pareceran ángeles , que la comida sera un manjar divino para todos y que nosotros estaremos radiantes, sin una gota de sudor.
El concepto de "perfección" es el mayor enemigo de la felicidad de las parejas, porque es rígida; el amor y la celebración son fluidos, vivos y, por tanto, maravillosamente imperfectos.
Cuando te enfocas en que todo salga "perfecto", pasas el día de tu boda actuando como un director de escena estresado en lugar de como el protagonista de tu propia historia.(creeme el video de mi boda lo confirma)😬
Esto nos estresa y el cortisol bloquea la memoria. si estás hiperpreocupado por los detalles, ¡literalmente recordarás menos tu propia boda!
La solución es, practicar el "anclaje de presencia". Elige tres momentos importantes del día, por ejemplo, al ponerte el vestido/traje, justo antes de entrar a la ceremonia, o durante el banquete).
Detente, mira a tu alrededor, respira, escucha las risas y repítete: "Estoy aquí, este es mi día real y es hermoso".
Otros detonantes de mucho agobio son el dinero y los tiempos.
Queremos la boda de un millón de euros con el presupuesto de una real, sin embargo no es necesario gastar en cada tendencia, porque el presupuesto tiene un límite, y si priorizarmos la tranquilidad podremos decidir hacer agradables las sensaciones que recordaremos de los dias previos a la ceremonia.
Mi consejo es que elijan las tres cosas que más les importan ya sea la comida, música, fotografía... y pongan ahí el presupuesto, en lo demás, sean flexibles o recorten.
No os preocupeis, el cronograma se va a cumplir, aunque la gente se disperse, por eso si agregais 15 o 20 minutos de margen a cada momento importante del timeline, no pasa nada si el autobus se retrasa porque ya estaba previsto.
Y si mencionamos a nuestros seres queridos...es aquí donde se juegan las emociones más complejas.
Poeque aunque la boda es vuestra; a menudo se convierte en el escenario de los deseos frustrados de los suegros, las exigencias de los tíos o las opiniones no pedidas de los amigos.
La realidad es que es imposible hacer feliz a todo el mundo. Si sientas a la tía Marta lejos de la música, se quejará de que no oye; si la sientas cerca, de que le duele la cabeza.
Recuerden que vosotros sois un equipo, no rivales. Si uno se estresa por las flores y al otro le da igual, no significa que no le importe la boda, significa que sus prioridades son distintas.
Hablen desde el "yo siento" y no desde el "tú no haces".
Por eso establezcan límites con amor pero con firmeza.
Usen la técnica del "sándwich": un halago, la negativa y un agradecimiento.
"Mamá, me encanta que estés tan ilusionada con los centros de mesa, pero ya hemos elegido un estilo que nos representa a nosotros. Gracias por querer ayudarnos tanto".
¡Tu Boda Real es Perfecta porque es tuya
Querida pareja, cuando termine el gran día, la decoración se desmontará, las flores se marchitarán y el pastel se habrá terminado.
Lo que va a quedar son los abrazos apretados, la miradas complices cuando a alguien se le cayó la copa de vino, y la risa floja cuando el DJ puso la canción equivocada por dos segundos.
El día perfecto no existe, pero el día real está lleno de momentos perfectos.
Permítanse despeinarse, llorar de emoción y bailar descalzos porque al final del día, lo único verdaderamente perfecto será que habrán comenzado una nueva etapa de la mano de la persona que aman.
¡Un abrazo enorme y a disfrutar del proceso!